Ir al contenido principal

Hola!


Es domingo y tengo los pies helados. Desde ayer estaba segura de que debía escribir esto, pero fui a una marcha, a visitar a un amigo, a tomar un café, y se me olvidó. 


Hoy me despertó el sol entrando por mi ventana. No me gusta el sol. Eso me puso de mal humor. 
Me he pasado todo el día en pijama, andando de un lado para otro con mis medias plomas, pensando en escribir una gran introducción sobre lo que será este espacio. No estoy muy segura de que lo que tecleo exprese todo lo que planeaba decir.  Lo que si sé es que: En este espacio disfrutaré compartir cosas que realmente me importan y que será un gran viaje.

¡Gracias desde ya a todos los que me acompañan! 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Regresión a una antigua normalidad

Cuando amaneció, vi asombrada la densa neblina. Para mi era el indicio de que, a pesar de ser lunes, no sería un día aburrido. Al final de la tarde me sentía aliviada, era hora de salir de la oficina y ya tenía más de 50 soles en mi cuenta bancaria. Los días de pago son los mejores. Me despedí rápido de las personas que aún estaban concentradas en sus computadoras y caminé muy rápido hacia el BCP a espaldas de mi trabajo. Repasé en mi mente la lista de cosas que debía pagar.  Después hacer algunos cálculos mentales, transferir y retirar un poco de efectivo abandoné el banco rumbo al paradero. Caminé despacio con la vista pegada al suelo. Disfrutaba del frío escuchando a todo volumen Tormento de Mon Laferte.  Subí a la 148 y me acomodé en uno de los asientos del medio. Miraba por la ventana mientras mi mano buscaba dentro de mi cartera mi monedero. Nada. Por un instante sentí miedo de haberlo perdido al salir del banco. Empecé a buscarlo ahora también con mis ojos. El cobrad...

Sabor a navidad

Le envío un mensaje avisándole que ya llegué.  A los pocos segundos me abre la puerta —Llegaste rápido—. Yo sigo viendo la pantalla de mi celular — El chofer de mi carro manejaba como loco— le respondo Entro a la casa y dejo mi pequeña maleta negra sobre las escaleras que están a la izquierda de la entrada. Veo sobre la mesa del comedor la laptop hp rosada que usa para trabajar.  En la mesa están dispersos una cantidad de papeles arrumados y lapiceros de colores. Camino hacia la sala y me tiro encima del sofá más largo. Mis pies chocan con dos cojines que parecen más bien almohadas viejas. La televisión de la sala está prendida en el canal de Investigation Discovery.  Él me alcanza el control remoto antes de que yo se lo pida. Empiezo a presionar los números al azar. —Tienes hambre— me pregunta levantando su ceja, como esperando alguno de mis inusuales antojos, pero estoy muy desanimada como para comer. —No— Respondo rápido y sin dudar—...

Que nadie ahogue nuestra voz

El 25 de este mes se ha conmemorado el día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y he recordado a Eivy Ágreda.  En 2018, cuando la tragedia era noticia escribí: “he tratado de evitar a cuánta persona me haya comentado el tema y, a pesar de no querer hablarlo, he sentido apretujado el corazón… he sentido miedo porque recordé varias de las historias de terror que leí semanas atrás en Twitter con el hastag #cuéntalo y también recordé que yo quise, pero no pude escribir…” Aún ahora recuerdo esas historias y también recuerdo las mías. Y recordarlo provoca que los vellos de mis brazos se me ericen. Luego respiro profundo y me calmo. Pienso en lo afortunada que soy. Y de ese miedo y de esa calma paso a la cólera. Me da cólera que muchos minimicen esto que vivimos a diario, al cruzar la puerta de casa, si es que el terror no lo vivimos dentro. Me da ganas de gritar que el miedo que yo sentía cuando, al salir del colegio, a mis amigas y a mí nos perseguían y nos ac...